Vivia de Atlas Concorde: cuando la superficie se convierte en una experiencia de luz y color

Hay superficies que simplemente revisten un espacio y otras que participan activamente en su atmósfera. Vivia, de Atlas Concorde, pertenece a esta segunda categoría: una colección concebida para explorar la relación entre color, luz y materia, y para demostrar que una superficie puede cambiar de expresión a lo largo del día. Su principal protagonista es el color, enriquecido por un esmalte brillante que captura la luz y modifica la percepción de los tonos según el momento, la orientación o la intensidad de la iluminación. El resultado es una materia viva, capaz de adquirir diferentes matices y generar una sensación de movimiento incluso en composiciones aparentemente estáticas.

La propuesta cromática de Vivia se mueve entre verdes profundos, tonos teal y arenas cálidas, construyendo una paleta sofisticada y versátil. Son colores pensados para aportar personalidad sin perder capacidad de integración, permitiendo crear desde ambientes serenos y envolventes hasta interiores de mayor intensidad visual. Los tonos verdes aportan profundidad y conexión con la naturaleza, mientras que los teal introducen un carácter más contemporáneo y envolvente. En contraste, los tonos arena aportan calidez y equilibrio, funcionando como base para composiciones más luminosas.

A esta dimensión cromática se suma una variedad de superficies y geometrías que amplían las posibilidades creativas. Las versiones lisas conviven con acabados acanalados, introduciendo diferentes grados de textura y ritmo en la composición.

El formato también adquiere protagonismo. Desde la estética del brick, que permite crear patrones y composiciones de marcada personalidad, hasta el gran formato, capaz de generar superficies más continuas y depuradas, Vivia propone distintas escalas para interpretar el espacio. Esta diversidad permite que la colección se adapte a diferentes lenguajes de interiorismo: desde pequeños detalles que funcionan como acento hasta revestimientos capaces de convertirse en el elemento protagonista de una estancia.

Luz, color y materia en constante diálogo

Uno de los aspectos más sugerentes de Vivia es precisamente su relación con la luz. El acabado brillante actúa como una superficie sensible que recoge los reflejos y los devuelve al entorno, haciendo que el color no sea completamente estático.

La luz natural de la mañana, una iluminación más cálida al final de la tarde o la iluminación artificial de un interior pueden generar percepciones diferentes sobre una misma superficie. De este modo, el revestimiento deja de ser un elemento meramente funcional para convertirse en parte activa de la experiencia espacial.

Es una forma de entender la cerámica desde una perspectiva más sensorial: no solo como materia que cubre, sino como materia que transforma. Una colección pensada para quienes entienden el diseño no solo como una cuestión de forma, sino también de atmósfera, percepción y experiencia.